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La Coctelera

Diego Aragón, artículos de opinión

La razón no es sinónimo de verdad

30 Mayo 2011

Escribir es una noble labor.

Desde Conil, para quien desde ese punto del mundo, encuentre algo útil en mis palabras y reflexiones perdidas.

Desde mis inicios, en esta afición de escribir, a través de un medio de difusión libre y accesible a toda la ciudadanía, he tratado de enfocar y afinar las habilidades que la naturaleza me ha regalado, la experiencia me ha permitido mejorar y cultivar y un medio de prensa libre me ha permitido desarrollar y compartir con mis compañeros desde nuestra ciudadanía de a pié, comprometida y sufrida con la realidad de esta España hundida en el paro.

Es una opción, para mi casi una obligación como ciudadano usar la palabra para expresar lo que conozco de primera mano de la realidad o la expresión de la experiencia y opinión. Esta palabra debe afinarse y cultivarse para mejorar y ser más entendibles por cualquier conciudadano de cualquier condición o grado de formación.

Escribir permite al autor decir verdades como puños, contar su experiencia, recrear hechos históricos, políticos, comunicar, hacer docencia, denunciar, aportar ideas.

¿Por qué molesta tanto la escritura de opinión en este país de supuestos demócratas… que hasta han resurgido la figura del censor, bastón fiel de aquel dictador…?

Muchísimas personas de todas las latitudes del globo terrestre, han escrito en bien de la sociedad y del mundo. Y han pasado a la vitrina de la cultura mundial, como importantes y de enorme trascendencia, en su tiempo y hasta el día de hoy. ¿Qué se sabría sin ellos?

Muchos escritores nos han dado lo mejor de su pluma no solo en novelas traducidas a varios idiomas, también en importantes ensayos, artículos científicos, sobre temas muy diversos que van desde: salud, arte, literatura, técnica, deporte, educación.

Lo más importantes de cualquier artículo, libro, ensayo, tesis, novela, es saber quien es el autor, para así poder valorar la autoridad de quien escribe.

La autoría de toda publicación es tan importante, que muchas veces cuando vemos artículos, publicaciones, anónimos, no nos provoca siquiera leerla, porque nos da la impresión de que estamos ante la pluma de un farsante, de un embaucador.

Sucede todo lo contrario cuando vemos un artículo, novela, ensayo, rubricado por un periodista, articulista, literato, artista, científico, político, profesor, sociólogo, médico, o incluso aficionado al arte de escribir, que incluso acompaña su fotografía, para que podamos identificar y saber quien es el responsable de la publicación.

Muchos autores, son seguidos porque el publico, ya sabe de su nombre, de su estilo, de sus publicaciones, de su autoridad, de su honestidad y de su valentía para decir mediante la pluma, el escrito, lo que esta bien, lo que esta mal, lo que es la vida, lo que es la política, y lo que son los intereses… etc.

No son pocos los que por escribir han sido agredidos, amenazados, perseguidos, encarcelados, insultados….ese es el precio de decir la verdad. Que aun seguimos pagando.

Y es que la verdad, muchas veces le es incómoda a un político, a una asociación, a un empresario, a un grupo que practicó crímenes años atrás, a quien no quiere que la gente, el gran público sepa, quiénes son realmente.

En tiempos más modernos, en el año en que estamos actualmente, también podemos ver que han proliferado con la llegada de Internet, miles de nuevos autores, escritores, que publican en la red, tantos temas complejos, como sencillos, pero que dejan huella en los miles de cibernautas.

Estos nuevos autores, expertos, son todas personas a las que podemos identificar y aparecen en distintas plataformas, con sus nombres y apellidos, con su fotografía, como corresponde a gente decente, correcta, creíble.

Pero también tenemos además un sinnúmero de publicaciones, mal hechas, que no se sabe quien las publica, que son de insulto, ataque, agresión, difamación, contra empresas, personas, plataformas, que no se sabe quien o quienes las publican.
Estas publicaciones citadas nos dejan ver tres cosas: “el odio que despiden como hedor maloliente, la ignorancia suprema y hasta risible de quienes las promueven, la envidia en todos los tonos y colores que demuestran”.

Lo cierto es que no tiene ninguna autoridad, credibilidad, lo que se publica como anónimo, o como no ciertamente cierto. Tiene el tufo de ser, mentira, falso, escrito para ensuciar, por odio, envidia, pero también puede ser por miedo.

Pero no siempre es todo así, existen medio de una supuesta relevancia y sus publicaciones no tiene credibilidad las publicaciones que lanzan con bombos y platillos la primicia de una gran noticia de corrupción, para que días después se compruebe que la denuncia tal, era falsa, no era cierta. Los imputados, han sido absueltos. O que sea cierta y no la publiquen, porque el medio viva cobijado, abrigado, resguardado, arropado, cubierto, tapado, refugiado, de dichos sujetillos.
No tiene credibilidad la noticia que lanza con gran despliegue un importante noticiero y que meses después se llega a saber, que todo lo que presentaron como una denuncia por supuesta malversación de fondos, no fue más que una gran ayudita a una empresita del hijo o de la hija de… del padre que los hizo...no hay más delito que ser hijo de dicho padre…que tampoco es un delito, puede ser una suerte, viendo como esta la vida, o el destino.
A este medio también hay que calificarlo, como las publicaciones anónimas. Es decir, se aprovecha de su situación nombres comercial para el engaño, desilusión, fanfarronada, baladronada, jactancia, apariencia, bravata, farol. Que es de lo que esta hasta… el pueblo español.


La prensa que se dedica a vivir del engaño, es generalmente ignorada por la gente culta, educada, informada, profesional, técnica, honorable.

Se le considera mercenaria de basura, una cloaca de donde provienen todos los rumores, que hacen daño a la estabilidad social, política, económica de un país, para lo bueno o lo malo.

La censura se intenta de algún modo imponer en la tv, en la radio, en la presa escrita, y en la red, por que razón…

¿Te acuerdas de…?

“Guerra”

Solo significaba arroja tizas y bolas de papel durante las horas libres, o el despiste del maestro/a en clases…

 

Publicado en el periodico TRFALGAR INFORMACIÓN el día 10/05/2011

 

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