DÓNDE S ACUMULAN LAS GRASAS EN EL CUERPO FEMENINO.
(Ante el tremendo disparate, que dicen... y no es verdad que la grasa se convierte en músculo),
(LA GRASA SOLO ES, TEJIDO ADIPOSO NUNCA TEJIDO MUSCULAR).
En mi intención está, el informar de verdades y el desmentir cuantas barbaridades aparezcan y estén a mi alcance, con el único fin de tener a mis lectores lo más informados posible.
La grasa en el cuerpo femenino tiende a localizarse en puntos concretos situados en los glúteos, muslos, rodillas, tobillos e, incluso, en los brazos. Sin embargo, no hay que confundir obesidad con celulitis, pues son dos problemas diferentes: aclarémoslo.
El cuerpo se nos presenta como una perfecta máquina formada por alrededor de 600 músculos cuya misión fundamental es el movimiento, pero de cuyo buen funcionamiento depende el riego sanguíneo, la respiración, los movimientos digestivos y un largo e imprescindible etc. También son responsables los músculos de toda la serie de pequeñas acciones, tales como parpadear, girar la cabeza, caminar, trasportar pesos o agarrar objetos con las manos. A cada movimiento corresponde un músculo o grupo muscular determinado.
Sin embargo, debido a nuestra forma de vida ejercitamos más unos músculos que otros, llegando incluso a apenas mover algunos, que poco a poco terminan atrofiándose. Tal es el caso de los encargados del movimiento de los pabellones auriculares. Hace muchas generaciones los humanos éramos capaces de moverlos igual que hacen perros y gatos cuando dirigen sus orejas hacia el punto de donde sale una señal acústica, pero en la actualidad son muy pocas las personas capaces de moverlos sin dificultades, y al hacerlo, los movimientos son casi imperceptibles, lejos de la amplitud de giros que seguramente nuestros antepasados eran capaces de hacer hace muchos años.
SOBRE TODO, POR LOS MALOS HÁBITOS
Lo mismo sucede con otros músculos. Existen numerosas profesiones, que en el caso de las mujeres poseen unos porcentajes muy altos, como son las secretarias o las dependientas, que condicionan el movimiento de ciertas partes de nuestro cuerpo. Las secretarias, por ejemplo, pasan gran parte de la jornada sentadas, por lo que apenas mueven los músculos y los glúteos, mientras que las dependientas pasan su jornada laboral de pie por lo que sus piernas tenderán a sobrecargarse y, al tiempo, sufrirán de varices.
La falta de ejercicio constituye, junto con los hábitos alimenticios inadecuados, la causa principal de dos males que afectan a multitud de mujeres: la obesidad y la celulitis. Engordamos porque ingerimos más energía de la que nuestro organismo es capaz de quemar, por lo que ésta acaba convertida en depósitos grasos alojados en diversas partes del cuerpo.
El ejercicio acelera la combustión de las calorías ingeridas. Por esta razón resulta el aliado para cualquiera que desee eliminar los kilos sobrantes. Además, retrasa los procesos orgánicos del envejecimiento, especialmente propiciados por la vida sedentaria: está comprobado que el sedentarismo acelera la pérdida de elasticidad de los tejidos y ralentizar, al mismo tiempo, los distintos procesos metabólicos. Todo ello provoca que las personas que se mueven físicamente poco muestren una especial tendencia hacia la falta de vitalidad y que ciertas partes de su cuerpo aparezcan deformadas.
La gimnasia se nos presenta como un deporte completísimo en el que todos, absolutamente todos los músculos del cuerpo, se trabajan ordenadamente y con mayor o menor intensidad según las necesidades de cada persona. De esta manera, si alguien quiere prestar más atención a las caderas que al resto del cuerpo, puede hacerlo perfectamente, con un programa específico, para su propio gusto y necesidad.
ENTRE LAS DISTINTAS MODALIDADES DE EJERCICIO FÍSICO DESTINADAS A MOLDEAR NUESTRO CUERPO, DESTACA POR LO ESPECTACULAR DE SU RESURTADO, LAS PESAS Y APARATOS.
Este tipo de gimnasia podría definirse como la disciplina deportiva mediante la cual sus practicantes consiguen la perfección formal del cuerpo gracias al desarrollo armonioso y proporcional de todos los músculos que lo componen por medio de pesas.
En las primeras jornadas de ejercicios, el peso del propio cuerpo resulta más que suficiente. Pero llegado un momento, se puede completar el trabajo de determinado músculos o grupo muscular con el uso de peso adicionales, es decir utilizando pesas, aparatos específicos para dicho entrenamiento.
A la hora de incorporar peso en su entrenamiento debe comenzar con lo mínimo y conforme vayas dominando el trabajo podrás incorporar mayor peso para hacer trabajar a unos mayores números de fibras musculares.
Por otra parte, hay que alejar el temor de alcanzar una exagerada musculación.
Con un programa especifico resultaría imposible que su masa muscular aumentara, no hay que confundir reafirmación, con desarrollo muscular.
Pues si eres capaz de llevar esto adelante, te ahorrarás la visita a Lourdes.
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Gozo anticipado, gozo malogrado (No lo olvides)
Publicado en el periodico TRFALGAR INFORMACIÓN el día 05/04/2007
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Elisa dijo
Definir qué son la obesidad y el sobrepeso es algo bastante complicado. Para empezar tenemos razones de estructuración física que nos hace difícil definir estos dos conceptos. Podemos encontrarnos a dos personas, de la misma población, del mismo género sexual, de la misma edad, de la misma altura y de idéntico peso. Pero, mientras una de esas dos personas tiene una constitución física músculada, la otra persona puede tener una gran reserva de grasa.
27 Enero 2011 | 12:48 PM