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La Coctelera

Diego Aragón, artículos de opinión

La razón no es sinónimo de verdad

29 Noviembre 2010

Presencias…

"Se me hace un nudo en el gaznate, que creo que me llega al alma, y no encuentro los versos capaces de expresar, ni canto, ni palabras con las que pueda comunicar lo que siento en estos mometntos"

Hace días mis hijas fueron a echar unos días de turismo nacional y encontraron un rastrillo de cosas muy antiguas y se acordaron de papa.
Me han regalado un tocadiscos antiguo. Elijo un long play, y no al azar, que tiene algo más de 30 años… Por un momento pienso que me va a ser extraño. ¡Ha pasado tanto tiempo!
Empieza la música cierro los ojos y esa melodía me va trayendo un sin fin de recuerdos.
Me dejo llevar… Imágenes, olores y sabores olvidados que redescubro, sensaciones de ternura, alegría, dolor y nostalgia se entremezclan inevitablemente.

Ya no se en que fecha estamos. En casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos están hechos una maraña. Me acuerdo de aquellos calendarios grandes, bonitos, ilustrados con imágenes de los santos que mi padre traía del trabajo y mi madre colgaban en la cocina. Ya no hay nada de eso. Todas las cosas antiguas han ido desapareciendo. Y yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta.
Mi niñez, mi juventud en segundos desfilan ante mí con intensidad renovada. Son vivencias imposibles de compartir, de explicar, de contar. Como si en ello me fuera la vida. En unos instantes revivo mis proyectos, ilusiones, sueños con castillos fantásticos que la vida nunca me permitió construir.

Me falta, me faltó mi patrón, mis progenitores, mi ojos, mi pensamiento, esa conversación, que solo con los padres se puede tener… solo los padres te pueden entender, solo los padres te pueden comprender. Me faltó sin esperarlo, se fue sin pensarlo, se alejo sin arreglarlo, se marcho sin que el tiempo nos otorgara la emergencia del momento.
Se me hace un nudo en el gaznate, que creo que me llega al alma, y no encuentro los versos capaces de expresar, ni canto, ni palabras con las que pueda comunicar lo que siento en estos momentos.
Son mis recuerdos, mi pasado y solo a mi me pertenecen. No creo que ningún usurero o progenitor me los pueda quitar me los puedan embargar. Son míos, solo míos, y de él, porque él y yo elaboramos el buen camino para vivir en armonía.

Y pasó lo que suele pasar cuando las cosas se quedan por la mitad, o mejor dicho sin terminar, pero si de algo estoy seguro en este mundo actual, que el esta, y estará luchando por una paz, que nunca los celos y la envidia podrá pactar.

Intento en vano detener el torrente de las lágrimas que empiezan a rodar por mis mejillas, mientras trato de silenciar los acelerados latidos de este corazón sufrido.

Los recuerdos, y acuerdos, insisten en la memoria, permanecen en el tiempo, y no por el contenido que es sabido, pero arrinconado por quien le ha interesado, al no esta quien lo ha realizado sus usufructuarios los han olvidado, es que algo le habrá interesado.

---Al escuchar la música de los “setenta y ochenta” renazco de mis cenizas y me convierto en un ave que desplegando sus alas rememora su pasado, sus vivencias, puedo hasta recordar alguna caminata  por la playa en una noche de luna en un verano pasado sintiendo el aroma del mar invadirme, ahogándome con su esencia. Puedo oler nuevamente el perfume de la persona que me acompañaba, sentir el charlear de las ranas y los grillos en esa magnifica noche cuando los rock español de los ochenta sonaban en algún rincón lejano, sonidos que la brisa del mar me traía y hoy mi mente vuelve a desenterrar esas canciones que marcaron a muchos de mi generación, palabras, sonidos acústicos que aun hoy, me hacen vibrar cuando medito y me sumerjo en mis recuerdos de épocas pasadas.

Épocas de serenidad y calma, donde uno esperaba junto a la mesa que tu madre te planchara esa camisa que tenias para las fiestas, y sin decirle nada ella lo intuía, lo intuyo, que su hijo tenia esa noche una fiesta especial, donde uno bailaba una canción lenta en el patio de una Iglesia del pueblo, donde se hacia una fiesta  con alguien que uno deseaba desesperadamente conquistar y besarla bajo esa noche de luna llena.

Con momentos así, uno no necesita vivir cien años, con momentos así, cuando uno los comparte con toda su existencia con la otra persona, no necesita emitir palabras, el silencio habla lo que cada uno quiere decirle al otro, en esos silencios, en esas miradas y gestos, las palabras sobran y el amor, flota, las piernas tiemblan, hacia lo compartido en esa noche tan especial cuando finalmente ella me dio el si. Para empezar el camino del amor, que bonito es pensar en el amor y en la felicidad de dos personas unidas por la amistad.

Y que triste es especular para que dos personas no puedan vivir su camino de amor y felicidad.

Al son de la canción del verano me voy sumergiendo más y más ese mundo irreal que ya no me pertenece, pero no por ello menos querido.
Me voy hundiendo poco a poco en el túnel del tiempo conscientemente, pero quiero seguir sumergiéndome…
Me veo con mis 12,13, 14, 18, 20, y algo más añitos y en estos instantes desearía poder retroceder y dejar de ser el yo que soy ahora, rozar, ver, acaricia, oler, ese hogar que me vio crecer junto a esos padres que siembre persiguieron mi felicidad.
La música sigue sonando y me contemplo desde esa otra orilla, con mis ojos recién abiertos a la vida, con las ilusiones recién forjadas y esos utópicos sueños juveniles.


Este desconocido que soy ahora mira asombrado y no con cierta envidia a aquella juventud alegre y vivaracha, con la única adición que recuerde era al cariño y al respeto de nuestros mayores.

Tengo presente este tiempo transcurrido y sin querer me hago la pregunta que tal vez se hayan hechos muchas personas a lo largo de todos los tiempos:
¿Es posible que esta vida, vivida con tanta riqueza en experiencias (de dolor, de alegría, de compartir, de amor) se la llevó, se la lleve la muerte?
¿Habrá alguien que recoja lo grabado en cada fibra de mi ser? Amigos, paisajes, imágenes que pugnan por salir no solo de mis pupilas sino de mis entrañas todas a la vez, pero que a nadie interesan, ni han interesado nunca. Son solo mías y desaparecerán conmigo para siempre.
Siguen sonando los acordes de la música… En estos momentos me siento tan diferente del resto de los mortales.
Este mundo de recuerdos me fascina. Intento buscar mis raíces que no tengo porque me las han arrancado, me han arrebatado una patria que debería haber sido mía.
He sido transplantada tantas veces, que ciento que la tierra entera me pertenece, y no solo un trocito de ella. Por todo ello no quiero un pedazo de suelo para descansar, si no que mis cenizas vuelen junto con mis recuerdos como lo está haciendo mi pensamiento en estos instantes.
A veces duelen los recuerdos y la música es mi tierra y en ella entierro mis ensueños.
Nadie puede arrebatarme estos acordes de mi vida que esta hecha de caminos unos nos conducen al éxito, y otros al fracaso, pero irremediablemente todos terminamos donde mismo.

Cuando tomamos un camino no sabemos lo que nos vamos a encontrar en él. En cambio, cuando conocemos el camino, es obvio que podemos recomendarlo, o no.

Sólo pido a los supuestos dueños de la verdad , en el planeta tierra, que el dolor ajeno no les sea indiferente, que lo injusto no les sea indiferente, que las distintas guerras no les sean indiferente, y por supuesto que los futuros inciertos no les sean indiferentes, sólo le pido…

Por eso soy como soy, y vivo con mis fantasmas que a veces asoman a mi presente que suena con sabor a pasodoble español porque es la tierra que me vio nacer, es quien definitivamente me dio una identidad propia.
Lo que no quita que de vez en cuando como hoy, me deje llevar de la música y me emborrache de recuerdos, memorias, evocaciones, repasos, presencias, sentimientos, impresiones, emociones, reconcomios, huellas, estremecimientos. Fue una vida…

Publicado en el periodico TRFALGAR INFORMACIÓN el día 19/11/2010

 

 

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Yolanda

Yolanda dijo

Es un artículo abierto, participativo, colaboracionista, capaz de acoger cualquier innovación que suponga un avance en la investigación científica sobre los cuidados o el ciudadano que se refiera el autor.

29 Noviembre 2010 | 10:39 PM

coach outlet

coach outlet dijo

Lorsque vous pouvez vous sentir les choses que vous voulez vous sentir en mesure de dire ce que vous ressentez lorsque cela est un moment très heureux.

30 Noviembre 2010 | 04:04 AM

batlyg

batlyg dijo

Nice article. Hope to read such beautiful words again. Would you help to promote my blogs?<a href="http://www.famoodle.com/blog/index.php?seid=faschingzhwk

30 Noviembre 2010 | 01:26 PM

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