La motivación puede se un remedio para la pereza
Se trata de examinar las consecuencias de las acciones, en el caso de la pereza, galbana, flojera, comodidad, la falta de acción y las secuelas que tendrá. Es muy posible que el arrepentimiento en un futuro te haga sentir muy mal. Mejor cambiar la actitud frente a la vida y aprovéchala al máximo y sin ninguna limitación, como la pereza.
Por el contrario, si estuvieras haciendo cosas provechosas, tendrías la satisfacción de haber dispuesto del tiempo de una manera adecuada, tiempo en el que se pudo haber hecho muchas tareas que en un momento u otro se tendrá que realizar o que simplemente se estaría disfrutando de un ambiente ameno y de mucha diversión realizando una actividad lúdica o deportiva que significará en el futuro un recuerdo grato de la vida.
Después de todo parón viene la consiguiente pereza. Por desgracia, es tremendamente fácil sucumbir a la desgana, sobre todo si la temporada anterior fue muy exigente. Nuestra mente rechaza volver a la disciplina del deporte.
El verano crítico para tus rutinas de entrenamiento: Los días son cada vez más calurosos y las terracitas comienzan a atraernos con esos cantos de sirena llamados cerveza… pero no te preocupes, hasta el más motivado siente de vez en cuando que no tiene ganas de entrenar. No “te dejes”, prueba con estas estrategias antes de perder la batalla…
Estos ejemplos los baso en el entrenamiento de jogging, o la carrera continua, pero son comparables a cualquier deporte.
REPASA TUS MOTIVOS
Sentirte mejor, perder peso con salud, mantenerte en forma, superar un reto personal… o sencillamente, porque te gusta. Nada motiva tanto como tener claro por qué corres y comprobar cómo vas logrando tus objetivos, pero no pienses solo en los beneficios de correr a medio plazo. Dedica unos instantes de cada entrenamiento a recrearte en las sensaciones agradables que experimentas cuando entrenas: tu respiración, el paisaje, la sensación de energía, el ritmo, etc.
INTENTA QUE TU ENTRENAMIENTO RESULTE LO MÁS AGRADABLE POSIBLE.
Por muy claro que tengas por qué corres, de poco te va a servir si cada entrenamiento es “un calvario” para ti. Todo te resultará más ameno si puedes entrenar en un entorno natural, a una hora con buena temperatura y a ser posible bien acompañada por un corredor o corredora con un nivel parecido al tuyo. A veces merece la pena desplazarse y quedar con los amigos, aunque pierdas algo de tiempo.
ESTABLECE UN COMPROMISO
Si ya has quedado con alguien, tienes que estar realmente desmotivada/o para anular el entrenamiento. Aunque el compromiso más importante es contigo mismo/a: ponte días y horas de entrenamiento obligatorio, no lo dejes para “cuando puedas” o no podrás nunca. Y mejor aún, sigue un plan de entrenamiento adaptado a tu nivel.
CAMBIA DE ENTRENAMIENTO
Por muy bien que te haya ido, ningún entrenamiento sirve para siempre. Si haces siempre lo mismo, terminarás por aburrirte y además no mejorarás. Debes variar conforme al momento de la temporada. Y a veces está bien descansar, dejar la carrera y dedicarte a otros deportes, para retomar el ritmo con más ganas. Los corredores somos reacios a cambios, pero te sorprenderán los resultados.
SÉ REALISTA
Si pretendes perder 10 kilos en un mes o clasificarte para el campeonato del Mundo… seguramente vas a sufrir una decepción. Y pocas cosas desmotivan más. Plantéate objetivos realistas, adaptados a tu nivel, y sigue un plan progresivo. Es mejor quedarte corta que entrenar demasiado o demasiado fuerte y encontrarte agotada… o peor, lesionarte. La capacidad de sufrimiento también se entrena. No te des un día una gran paliza porque mañana te costará encontrar las fuerzas para salir a correr.
LUCHA CONTRA LAS LESIONES… Y SI APARECEN, PACIENCIA
Un plan progresivo y adecuado a tus posibilidades puede ayudarte mucho a prevenir sobrecargas y lesiones. Nunca empieces la parte intensa de tu entrenamiento sin haber calentado bien ni acabes de entrenar sin haber hecho una fase suave, de vuelta a la calma, y estirar correctamente. Tu plan de entrenamiento debe incluir ejercicios de técnica, entrenamiento del abdomen y de potenciación muscular. Si aún así te lesionas, ten paciencia. En este momento tu prioridad debe ser recuperarte, no fuerces para empezar antes a correr. Nada desmotiva más que entrenar con dolores y molestias.
CONTROLA TUS ENTRENAMIENTOS
Por muy bien que te sientas, controla tiempos e intensidades para no pasarte y pagar las consecuencias mañana. Bebe antes, durante y después de entrenar. Te ayudará a entrenar mejor y con menos esfuerzo.
“ECHA MANO” DE LAS BUENAS SENSACIONES PASADAS
¿Cuántas veces has salido a correr sin ganas y después has hecho un estupendo entrenamiento? La mayor parte de las veces la apatía se acaba con el calentamiento. Piensa en esos días cuando te apetezca quedarte en casa.
NO COMPARES
Todas las comparaciones son odiosas, especialmente las deportivas. Quizá te has desmoralizado pensando que tu compañera de entrenamiento ha perdido más peso que tú mientras ella envidia tu resistencia a los cambios de ritmo. Cada persona evoluciona de un modo distinto. También son negativas las comparaciones contigo misma: “hoy estoy fatal, no corro ni la mitad que el martes…” y continúas el entrenamiento arrastrando los pies. ¿Te suena, verdad? Lo dicho: no compares, cada persona, cada día y cada entrenamiento son diferentes, aprovecha a tope tus posibilidades en esa ocasión concreta.
PARTICIPA EN UNA CARRERA POPULAR
Aunque tu objetivo no sea la competición, siempre anima ponerse (literalmente) una meta. Las carreras populares tienen muy frecuentemente un ambiente festivo y son una estupenda ocasión para demostrarte a ti mismo cuánto estás progresando.
Este artículo fue publicado en el periódico TRAFALGAR INFORMACIÓN el día. 06/08/2010
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Yolanda dijo
Al preguntársele cuál era la característica de los seres humanos más común en todas partes, aquel viajero que había visto muchas tierras y pueblos, y visitado muchos continentes, respondió: la inclinación a la pereza.
15 Noviembre 2010 | 03:18 PM