Hablamos del trabajo
Hoy 17/08/2010. El salario medio español sigue por debajo de la media europea.
Creció un 4,7% en 2009, pero se sitúa en los 1.858 euros brutos al mes. En términos anuales (Con cifras de 2008) un español cobraba de media 21.500 euros, frente a los 27.036 de media europea. Británicos y holandeses cobran más del doble; los alemanes, casi el doble. El euro ha resultado un desastre para España, hemos homologado precios, pero no salarios.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha puesto el grito en el cielo al hacer público hace tan sólo unos días, en casi toda la prensa nacional, incluso alguna gubernamental, que el desempleo juvenil alcanzó niveles históricos.
Pero de forma mucho más dramática. De hecho, el 37 por ciento del conjunto de jóvenes españoles de entre 16 y 24 años que quiere trabajar no encuentra dónde hacerlo. La tasa es de un 33% dicen unos y un 40% dicen otros, los cierto es que hay mucho jóvenes sin trabajos. Pero se dispara si nos fijamos en los datos entre 16 y 19, en donde alcanzó el 55 por ciento. Es decir, más de la mitad de los españoles con menos de 20 años que busca un empleo no lo encuentra.
Y podríamos estudiar la realidad más cercana, que resulta aún más lamentable. En el caso de la comunidad autónoma andaluza, que tanto vota, al PSOE tiene el 44% de los jóvenes menores de 25 años en condiciones de desarrollarse laboralmente, se desespera por encontrar un puesto de trabajo.
El paro femenino en España, el segundo mayor de Europa
¿Cuántos parados creéis que habrá en España…?
José Blanco aseguró el domingo que los impuestos españoles son bajos en comparación con los que se pagan en Europa, una afirmación que no sólo hace temer un inminente incremento de la presión fiscal (28 días después de la última "reflexión personal" del ministro se anunció el alza del IVA) sino que abre la puerta a las especulaciones sobre la dirección que adoptará esta medida.
¿Qué pensaran estos talentos del impuesto de patrimonio?
Pero no sólo la equiparación con Europa debería ser cuantitativa: también cualitativa. Es decir, España habría de subir el IVA y el IRPF, así como bajar el impuesto de sociedades y, sobre todo, las cuotas empresariales a la Seguridad Social.
Subir los sueldos, descongelar las pensiones, a la media europea, entre tantas cosa para compararnos con la Europa que nos prometieron, la Europa del bienestar, y no la de la inestabilidad.
¿Cómo es posible que este ministro quiera, subir los impuestos presentando como excusa que estamos por debajo de la media europea?
El artículo que continuación publico en este Blog, fue publicado en el periódico TRAFALGAR INFORMACIÓN el día 02/05/2008
Hay cuatro aspectos que envuelven la relación de todo ser humano con la economía y estos cuatro aspectos son:
El trabajo, el consumo, el ahorro – inversión.
“El trabajo: Todos sabemos lo que es trabajar, o casi todos...
(Hay algunos caballeros, que viven del trabajo que hizo otro, o como se suele decir que se lo encontró hecho, su esfuerzo es el de esta, pues existió momentos que ni estuvo y alardean de su “trabajo, esfuerzo,” estatus social, quizás sea lógico pues nunca hizo nada y menos trabajar.” (diría. Groucho Marx).
"Perdónenme si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien"
Lo más preocupante en el mundo del trabajo es lo que se refiere a aquellos que quieren trabajar y no pueden: el desempleo. Yo recuerdo en el año 79, cuando era estudiante, realizaba un curso nocturno en la escuela de comercio de Cádiz y el profesor nos enseñaba política económica y nos explicaba que cuando en un país el paro superaba el 3% de la población activa es que la economía se encontraba en una situación desastrosa. Bueno, como sabemos hemos superado el 3%, el 4% el 10% y en determinadas épocas hemos llegado a superar el 20 % y ahora no lo superamos porque existen empleos precarios, si no también lo superaríamos. Sin olvidar que los últimos datos oficiales del paro dicen: en la provincia 18,41%- en Andalucía 14,83%- en España 9,63%. (Yo digo; algo más).
La cuestión es como podemos evitar este primer gran mal de la economía. Es bien sabido que en los últimos años la política económica de los distintos gobiernos ha atendido relativamente poco el tema del paro. En economía existe una ley bien conocida llamada la Ley de Philips, que lo que explica es que cuando tu atiendes al paro desatiendes la inflación y cuando atiendes la inflación desatiendes el paro. El proceso de incorporación al euro y los vientos que soplan de economía neoliberal nos han llevado a convertir la inflación en una obsesión y abandonar así el desempleo. La realidad sin embargo es que el desempleo nunca ha llegado al 20%, si lo hubiera hecho la gente no podría ir por la calle. Pero si esto no ha sucedido es porque existe lo que se llama economía sumergida que palia en buena medida esta situación. Esto, evidentemente, no es una buena solución porque la economía sumergida no es otra cosa que competencia desleal (que dicho sea de paso hay muchas administraciones que de esto saben un hartón), y se le olvida que con esa competencia tan injusta como es la economía sumergida cada vez es más difícil pagar los impuestos, y es con lo que los dirigentes cobran también, ¿y si no se puede pagar, de donde van a cobrar? De los “fondillos” que puede ser que estén humedecido, o al rojillo.
¿Qué tipo de solución deberíamos buscar a ese problema? Ya hemos llegado a la conclusión de que es muy difícil pensar que inversiones creadoras de empleo nos van a solucionar la vida. Yo estoy seguro de que en el terreno donde estaba adjudicada la empresa Delphi no va a llegar en los próximos meses ninguna multinacional japonesa creando 20.000 puestos de trabajo. Esto no sucederá. Pero incluso si esto sucediera, que no va a suceder, previamente hubieran cerrado 30.000 sitios de empleo en Japón para proceder a la deslocalización. Por lo que no podemos pensar que la solución al desempleo sea las grandes inversiones, que no digo que no deban hacerse, pero esta no es la solución.
¿Cuál es la respuesta más social? El reparto del trabajo. Que unos que tienen trabajo trabajen menos para que otros que no tienen trabajo puedan trabajar. Esto se puede formalizar de distintos modos. Por ejemplo el gobierno francés de Leonard Jospin lo arbitró con una reducción de jornada de 40 a 35 horas. Pero no es el único sistema.
Podemos ampliar las vacaciones, retardar la incorporación al trabajo, podemos anticipar la jubilación, declarar los viernes festivos...no creo que a los políticos le cueste trabajo y si con eso consiguen votos ya esta hecho y si no se puede, se hace por decreto de la alcaldía. En fin hay muchas soluciones para reducir la jornada de trabajo, pero hay que andar en esta dirección.
Los tres interlocutores en el mercado laboral son, los empresarios, los trabajadores y la administración pública. A los empresarios por descontado les interesa más tener a ocho trabajadores que trabajen diez horas que no a diez trabajadores que trabajen ocho horas. En consecuencia ellos nunca promoverán la reducción de horas de trabajo. Pero es que a los trabajadores también les interesa más trabajar diez horas y la administración pública se desentiende ya que no recibe ningún tipo de presión en este sentido, incluso hay administraciones que tienen algunas actuaciones más de empresarios especulador que de administración pública, son excepciones que nos encontramos en esta excepcional vida. A éste se une otro problema, los sindicatos sólo defienden a los trabajadores con puestos de trabajo y además con puestos de trabajo asegurado y por mucho tiempo. El prototipo de trabajador de Delhi, Astilleros. O de aquella empresa española llamada Seat. Esta es la situación y tenemos que empezar a pensar seriamente en la reducción del trabajo.
Es cierto que en España antes de reducir la jornada laboral hay que pensar en reducir primero las horas extras, por que si no reducimos las horas extras nunca podremos empezar a reducir formalmente la jornada laboral. (Tengo que decir: que conozco colectivos que negocian, entre otras cosas, las horas extras.) Y a nadie se le ocurre en la ampliación de la plantilla, algo tan evidente como la propia necesidad lo pone de manifiesto y que es cubrir esas horas que otro negocia, en fin nadie hace nada por nadie si no hay un buen retrato de por medio.
Es evidente que al reducir la jornada laboral también se van a reducir los ingresos, por descontado, pero no en la misma proporción en la que reduzcamos nuestra jornada de trabajo. Si paso de trabajar diez horas a trabajar ocho, no pasaremos de cobrar 100 a cobrar 80 si no ha cobrar 85 porque cuando yo cobro 100 o yo cobro 80 lo hago en términos netos no brutos. Si no hay que atender al paro porque ya no lo hay no me descontaran tanto de seguridad social y en consecuencia mi ingreso neto no será disminuido en la misma proporción de las horas de trabajo. Pero claro que voy a disminuir mis ingresos, con lo cual deberé reducir mi consumo.
La solución:
Y esto no es ninguna profecía extraña, es una constatación histórica, porque saben que al inicio de la revolución industrial se trabajaba 16 horas y después se trabajaron 14, luego 10, ahora 8 y en algunos sititos 7. ¿Quiénes somos nosotros para parar la historia? Podemos trabajar 6, podemos trabajar 5. Y si yo ahora anuncio públicamente que vamos a una jornada de cuatro horas laborales me dirán que estoy loco. Tan loco como un señor que a principios del siglo XIX hubiera pronosticado una jornada laboral de ocho horas en lugar de dieciséis. Por tanto, primer punto: reduzcamos la jornada laboral.
Debemos recuperar el significado genuino de empresa, que incluye la conjunción entre trabajo y capital. "Las pirámides son el mejor ejemplo de que en cualquier tiempo y lugar se tiende cada vez a trabajar menos”
Publicado en el periodico TRFALGAR INFORMACIÓN el día 02/05/2008
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Fran. dijo
Galicia 1.858 euros de media??? y quien gana eso???? Seguimos con la estadística de los pollos, no?? Yo me como 2 pollos, tu ninguno y te mueres de hambre, pero la media es que nos zampamos 1 pollo cada uno... en fin. Yo tengo 41 años y ya hace 6 que me fui de ahí. Así que no me sorprende la noticia.
17 Agosto 2010 | 01:32 PM