Ser agradecido es de bien nacido. “Lo que da un botellón”
Todo surgió, cuando el Alcalde de todos los Conileños, D. Antonio Jesús Roldan Muñoz, prohibió el botellón en la mejor costa de la costa de la Luz.
Este refrán del titulo, como casi todo el refranero español, lo que transmite son verdades como puños. Pienso que basados en el día a día.
El refranero, es un legado de nuestros mayores.
Agradecer es acordarse y corresponder con gratitud y prontitud por un beneficio recibido.
Es el sentir de las personas en un momento determinado, por alguna verdad, surgida de lo inesperado, de lo improvisto, de sopetón, de golpe y porrazo.
Así es, y así somos.
Una gran cualidad de las persona es saber agradecer y demostrar el agradecimiento como hizo en este caso el conileño Sebastián. La vida no se concibe sin la ayuda de los demás, difícilmente nadie puede llegar a ningún sitio, sin la ayuda del alguna criaturita.
La moralidad del paisano Sebastián está en reconocer de la forma y manera que lo hizo; con la humildad, sabiduría y la valía de otra persona que ha sabido con su ejemplo, no palabrerías inculcar a un quinceañero un valor que el propio padre no ha podido.
Hoy en día, en esta sociedad todos nos creemos personas llenas de derechos; y, como tengo derecho a… ¡a todo!, nada tengo que agradecer, porque todo me corresponde. Es un error pensar que todo lo que hacen por nosotros es una obligación, y, por tanto, que no hay que agradecer nada.
Porque en esta sociedad lo más normal es que ocurra todo lo contrario, que vamos sobrados de todo incluido la educación, “caminamos sin espejito”. Y que no hace falta gastar energía en algo tan trivial como transmitir agradecimiento.
“Suelen decir, las lenguas de doble filo, algo quiere el perro, cuando mueve las orejas”
Este comentario que realizo en mi blog uno de esos padres que tan pocos quedan.
(De estos padres que no le importa reconocer que su hijo camina con el pie cambiado.)
El amigo Sebastián comentaba en el blog que su hijo tiene quince años y había estado la tarde noche del jueves veinticuatro en la manifestación que hicieron los jóvenes en el pleno del Ayuntamiento de Conil, a favor del botellón.
Y al otro día, cuando la familia estaba reunida comiendo, el padre se interesó por el transcurso de la manifestación y el joven le dijo a su padre que había pasado vergüenza ¿Por qué? Le preguntó, y éste le contestó que cuando los chavales/as se dirigieron al Alcalde pidiendo un sitio para el botellón, él les dijo:
“Yo estaré con ustedes para buscaros trabajo, para conseguir una casa, pero nunca para buscar un sitio donde los jóvenes se emborrachen”.
“Recuerdo papá, cuando aquella noche me dijiste que fuera contigo y tus compañeros de trabajo a la capital de España para manifestarnos, y yo preferí seguir durmiendo que ir a defender el trabajo de mi padre, que es el sustento de toda la familia. Fui un egoísta y anoche me dio vergüenza mirar a ese hombre a la cara, cuando pasaba por delante de todas las gentes, donde la policía municipal habría paso, y la gente gritaban ‘¡Alcalde dimisión!’.
Comprendí papá, que estoy muy equivocado, en muchas cosas, pero esto va a cambiar”; termina el chaval diciendo, y según me comentaba el padre, tremendamente emocionado.
(La humildad de Sebastián, es tan grande, que un día me vio por la calle y me dijo, que el había comentado en mi blog, bueno mi hija escribía y yo algo decía, por lo del botellón, de ahí surgió una conversación, donde quedo alimentado este artículo.)
Y si emocionado estaba el chaval, más estaba el padre contándome esta situación dentro del hogar familiar.
Terminaba este buen hombre diciéndome con lagrimillas en los ojos: “Diego, nunca en mi vida he visto a mi familia más unida”.
Hoy en día es difícil encontrar personas que agradezcan las cosas, y menos públicamente, pero el amigo Sebastián sí; porque él es así.
Estas palabras que dijo el alcalde en el pleno a los chavales, según Sebastián, fue motivo de agradecimiento de este noble ciudadano hacia su Alcalde.
Seguía Sebastián diciendo: “Muchas gracias señor alcalde, por decirle a mi hijo, lo que yo no he tenido huevos de decirle, muchas gracias”.
Mi agradecimiento lo tiene usted Sr. Alcalde, mi hijo ha reflexionado en menos de veinticuatro horas, tiene quince años, y no he podido nunca con él.
Que grande es este Sebastián,
Hoy, a pesar de mi pobreza, soy el ser más satisfecho de este mundo”. Se repetía el Señor Sebastián bañado en una autentica emoción. Provocaba de nuevo a la conversación, diciendo, mi hijo me dijo que el alcalde con las palabras, y los hechos, que él había vivido en primera persona le había hecho cambiar, que había sentido vergüenza al manifestarse por hacer un botellón”.
A los amigos les recordaba el chaval, contaba Sebastián,
Que el alcalde de Conil fue el único político que se desplazo a la capital de España para que muchos Conileños tuvieran un puesto de trabajo, y entre ellos está mi padre.
Creo que tengo que confesar, que durante toda mi vida he votado unas siglas, pero creo que la realidad de la vida me ha puesto delante de mis ojos, la verdad de las cosas.
He comprendido que hay que votar a las personas, las siglas se olvidan de las personas, concluía el amigo Sebastián.
No hay nada que me rebele más que la mala educación de las personas, y mi indignación hacia los maleducados es directamente proporcional al nivel social y cultural que estos ocupan. Es evidente, y se constata desde hace tiempo, que estamos ante una crisis de valores.
Palabras tan normales como por favor y gracias están cayendo en desuso, hasta tal punto, que cuando escuchas a alguien pronunciarlas parece un poco “pelota”. Pienso que una de las claves para ser y mostrarse agradecido es la humildad, el ser consciente de que uno/a, no es el ombligo del mundo, sino simplemente uno más.
Hay personas humildes y con pocos conocimientos, como puede ser este caso, que pueden ser los más agradecidos del mundo y al revés, los hay de buena cuna y buenas maneras de cara a la galería, pero que luego son unos soberbios/as, que no contemplan la palabra ‘gracias’ en su vocabulario, ni en su mente, porque piensan que el favor recibido es una obligación a ellos/as.
No esperes agradecimiento ni entres en esa economía tan insana del intercambio de favores. Al fin y al cabo, si haces lo que debes, casi nunca los vas a necesitar.
En la disputa entre el arroyo y la roca, siempre triunfa el arroyo... no porque sea más sosegado, sino porque perdura, permanece, eterniza, persiste, se mantiene. La roca da muchos bandazos.
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Seys dijo
En alemania no veras una esquela dedicada a adolf hitler, ni estatuas o calles con su nombre o los de su camarilla.
18 Julio 2010 | 12:04 PM