LA MADRE QUE TRAJO, AL HERPES y A LA CULEBRINA.
La advertencia consiste en amenazar por las buenas.
Una mañana me levanté como de costumbre, y cuando me enfrenta mi imagen en el espejo del lavabo me quedé perplejo. Dónde antiguamente se ubicaban mis minúsculas arrugas faciales, habían aparecido unas series de lentejas de color rojizo, negro y verdoso, que ascendían intencionadamente frente arriba y también bordeando mí barbilla y bigote. No le di demasiada importancia, en un principio, atribuyéndolo a una posible picadura de algún insecto -es verano y abundan- lo grave o más grave aun fue cuando empecé a desayunar y no podía digerir el café, el calor me escocia tanto que era imposible seguir, me miro la boca y estaba la lengua llena, de pequeñas y rojizas llaguillas, las cuales andaban ya, esófago abajo y sentía el escozor hasta en el estómago. Un terrible presagio me cruzó por la cabeza, nunca mejor dicho y dada la velocidad del crecimiento del absceso, con un estado embrionario, decidí a acudir al médico. Me vestí y bajé a la calle, calle Chiclana adelante, hasta llegar al ambulatorio del pueblo, era festivo, el día del Carmen y si ya es una tortura los síntomas víricos, no menos tortura fue la situación vivida en dicho ambulatorio, que os paso a relatar. Cuando eran las diez de la mañana, en dicho centro de salud, surgió lo propio, una urgencia fuera de dicho centro, es decir una urgencia que era más urgente que la urgencia que había en dicho centro. Pues bien, los sanitario salieron a atenderle y se llevaron al celador para conducir el vehículo que trasladaba al medico y al ATS. El centro se quedo solo, no había ni un vigilante, menos mal que los “quinquis” no se percataron de esas; bueno donde estaba el otro médico y el de la ambulancia, habían salido minutos antes al Colorado para otra urgencia. “la vida nos da sorpresas, sorpresas, nos da la vida”. (Las circunstancias de la urgencia, en un pueblo de más o menos 100.000 habitantes en verano, no es normal, pero sí es cierto).
Y yo digo, menos mal que el Sr. D. Rafael Pereiro, que es el Director de Cádiz Bahía la Janda, (ni más ni menos) y veranea en la Fuente del Gallo, no paso por dicho ambulatorio, ya que se hubiese encontrado el ambulatorio sin sanitario, solamente con paciente en urgencia de inferior categoría; y hubiese cogido un mosqueo de órdago a la grande, pero estoy seguro que por su vocación profesional se hubiese encontrado en la obligación de quitarse el bañador de veraneo y ponerse la bata de medico de urgencia por circunstancias. Y no me cabe la menor duda que este Sr. DIRECTOR, lo hubiese hecho ya que creo que físicamente tiene aguante y voluntad para soportar, cuantas guardia sean necesarias, para que prevalezca el buen funcionamiento e imagen de su honrado y merecido cargo, de hecho, ha quedado claro que se nota la buena coordinación de dicho centro de Salud la Atalaya. Ya lo dijo el presidente D. Manuel Chaves cuando estuvo en Conil en las pasadas municipales, nuestro Servicio de Salud es modelo a seguir, esto va muy bien”
Bueno llega el doctor de su urgencia, se disculpa, sin culpa, y me atiende, revisando la zona afectada y diagnostica que se trata de un forúnculo. Al no encontra mejoría con el tratamiento, voy al día siguiente, a mi medico de cabecera le cuento mi problema y me dice que esta bien diagnosticado, que suele desaparecer en unos días, pero las especies de lentejillas se iban desarrollado, y empezó la fiebre a dar la cara. Me voy para el Hospital de Puerto Real, llegué a las 22,30 horas, y como de urgencia se trataba me atiende una doctora, a la 3,10 de la madrugada, el diagnóstico es otro totalmente diferente; en la Urgencia de Conil me mandaron Mtcostatin y clindamicina tópica y al día siguiente el medico de cabecera me manda, vit C y vit B, no mejoré. La doctora del Hospital Universitario de Puerto Real, Diagnóstica: ESTOMATITIS HERPÉTICA SOBRÉ INFECTADA. Dig.2º BLEFAROCONJUNTIVITUS Y EROSIÓN CORNEAL. Y el tratamiento: Nervinex 125 1/24 horas 7 días. Augmentine 875/125m m hg 1/1/1. Colirio aeuromicina y oclusión ocular. A las veinticuatro horas la mejoría era notable, quedando muy claro que cuando el tratamiento es el suyo la mejoría prevalece, ¿los médicos del ambulatorio no conocían dicho medicamento? ¿No conocían la sintomatología?. Son médicos generalitas y no tienen que estar especializados pero ¿por qué, entonces, son tan reacios a enviar a los pacientes a los especialistas? ¿Dichos medicamentos no los pueden recetar los médicos de pueblo? ¿Les controlan el gasto farmacéutico? ¿Qué conclusión saco al respecto?
En fin aquí llevo un mes sin poderme afeitar, que me parezco más al inolvidable Chanquete, que a mi propia persona. Lo cuento con la única intención que otra persona no se entretenga donde no debe y vaya directamente donde te curen, le receten, aunque el acompañante tenga que llevarse un pic-nic, para amortiguar la espera.
El médico es el único que puede dar diagnósticos superficiales.
El chiste de la semana.
Una dama visita a su ginecólogo y le dice que no se siente bien. Entonces éste la examina y le dice:
- Señora, felicidades, Ud. será madre.
Ella muy enojada le dice:
- Yo no he tocado jamás un hombre en mi vida.
Entonces, el médico se dirige a una ventana de donde toma unos lentes y se pone a mirar hacia el cielo.
La mujer muy excitada le dice:
- ¿Qué hace Ud. mirando por la ventana?.
El médico le responde:
- Señora, la última vez que paso un caso como el suyo vinieron tres reyes magos y esta vez no me lo quiero perder!-
Publicado en el periódico TRAFALGAR INFORMACIÓN el día 20/07/2007
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Armania. dijo
Hola, estoy muy triste, porque ayer me dijo el médico que no estoy esperando bebé, aún cuando hay una prueba de embarazo positiva...
Resulta que mi última fecha de menstruación fue los primeros días de octubre, no tuve regla sino hasta el día 30 de diciembre que empecé con un dolor agudo en el vientre seguido de sangrado intermitente, es decir, que no era contínuo el sangrado (1 día no, 2 días sí), pero que duró casi 10 días, lo que me preocupó mucho y acudí al doctor, el cual me mandó a hacer un análisis de embarazo que resultó positivo, me dió calcio, ácido fólico y hierro para una adecuada gestación del bebé, eso fue el día 14 de enero, pero ayer 21 acudí al ginecólogo porque desde 2 días atrás, he sentido mucha inflamación en el vientre que me causa dolor, por lo que me realizó un ultrasonido y me dijo que no hay indicios de bebé, ni tampoco de que lo hubiera habido, que lo más seguro es que haya sido un aborto completo, pero que tampoco podría asegurarlo o que posiblemente en el laboratorio se hayan equivocado.
No entiendo entonces porqué sigo sintiendo los síntomas de un embarazo (dolor y secreción en los senos, palpitaciones en la vagina, salivación excesiva...)
Mi esposo está tan triste y desilusionado como yo, y me insistió a que consultemos a otro médico para obtener una segunda opinión, pero no sé que hacer, me aterra la idea de que me digan por segunda ocasión que ese bebé que tanto he deseado, no existe. ¿Alguien puede darme un consejo???
7 Julio 2010 | 12:51 PM