SER BUENO
"Podríamos decir que ser bueno significa en primer lugar no estar condicionado por ninguna idea o creencia"
Me refiero donde está la línea que separa lo bueno de lo malo.
¿Cómo os gusta que os traten?, ¿cómo os gusta estar con la gente en general?, ¿cómo os gusta que os atiendan, en una situación de emergencia?, ¿cómo os gusta que vuestra familia y amigos estén?, ¿cómo queréis que os gobiernen?
Sí la respuesta a éstas preguntas es "bien", pues ahí tenéis, ni más ni menos.
Al menos para mí, ser bueno, es vivir vuestra vida sin dañar a los demás, siempre y cuando hablemos de gente buena. Sí se llega el caso de que os cruzáis con alguien, externo o de vuestra familia, malo, que os quiere joder la existencia, eso no es maldad, ¡Joder!, ¡Qué le hiciste daño al pobre “tío”, qué sólo os venía a matar! pues lo lamento pero no. Sí el muy “jodío” venía a dañar y resultó muerto, la culpa no es mía sino del muy….que vino a joderme; así pues ya está claro, porqué él, es el malo y yo, el bueno. Ahora, ¿qué porqué yo soy el bueno?, muy simple porque yo procuro el bienestar de mi familia, de mis amigos y el mío propio, pero sin cargarme a los demás; ¿podéis ahora ver en que radica la diferencia? La vida es difícil para la mayoría de las personas, pero no por eso. La mayoría de la gente sale a la calle con una pistola o con una navaja para acabar con la vida de alguien, sólo por recibir a cambio una buena suma de dinero, y sí ya de esta manera es bastante malo, ahora ¿podéis imaginar a otros enfermos asesinos, que matan a inocentes por placer?, ¿qué opináis de los violadores?. ¡Pensaréis según vuestras dudas acerca de la línea que separa el bien del mal!, "pero que más da que violen a esa niña, sí igual al crecer y convertirse en mujer iba a tener relaciones", muy bien. Piensa por un momento que la niña es vuestra hermana o vuestra hija, ¿pensarías igual? No creo, pensarías diferente y me darías la razón, porque como se metieron con vuestra hermana o vuestra hija, la cosa es bien diferente, porque a vosotros no os importa el dolor ajeno, hasta que éste se desvía de su lejano camino y un día llega a tocar a vuestra puerta, y entonces toca a vuestra familia y por arte de magia de repente podéis sentir y saber en carne propia, lo qué es el mal y cuál es la línea que lo separa del bien.
Por último, imagino que os gusta la música, cómo a la mayoría de la gente y que os gusta hacer cosas que sólo en el mundo libre se pueden hacer; también imagino que jamás has invadido a otro país y le has pateado los cojones a quién os antoje, sólo porque les viste y quisiste hacerlo, pues bien, ¿os gustaría que un día otro país os invadiera, os tomara preso, os torturaran, y a vuestra familia también, violaran a vuestras hermanas, primas, amigas, a vuestra novia o esposa, a vuestra madre y asesinaran a quién se les antojara?. Mi estimado idiota, esa libertad de la que tanto disfrutas tú y vuestra familia es el bien, que otro país venga e invada vuestro vecindario y haga con vosotros lo que les venga en gana es cruzar la línea del bien para hacer el mal, ya sucedió en el pasado y puede volver a pasar.
La línea que separa el bien del mal es dañar a la gente, a un animal o incluso a una planta, sin motivo, sin justificación alguna que sea valida, sólo porque lo quisiste hacer, o por ambición de poder; afortunadamente cruzar esa línea tarde o temprano tiene su precio y se paga independientemente de que se quiera pagar o no.
Podríamos decir que ser Bueno significa en primer lugar no estar condicionado por ninguna idea o creencia, o fantasía del pasado o del momento que se vive. ¿Pero, no es este acaso el mundo, el medio en que le toca vivir al ser humano para aprender activamente desde el mismo momento en que supuestamente es capaz o se siente capaz de valerse por sí mismo? Ser buena gente o ser una buena persona nos evoca en nuestro imaginario a una persona que ayuda enfáticamente y que no daña al otro. El tipo de liderazgo que nos atrae es el de una persona justa, sabia y buena, con virtudes básicas. O lo que es lo mismo, alguien que sepa guiarnos con cariño y sabiduría hacia nuestra autorrealización. Educar bajo el mandato de un juez interior que en lugar de utilizar el miedo y la culpa como ejército que controle a los deseos, se valga de la seguridad atractiva y a imitar. Sí, digo bien: en medio del desierto podemos elegir entre el poderoso guerrero o entre el sabio guía, y a menudo, buscamos lo segundo. No es cuestión de chillar para tener poder, de hecho a las personas que más emulamos desde la seguridad que emanan, están cómodamente instaladas.
El poder de la bondad resulta terapéutico, pues nos encauza en el camino de lo que nos gustaría ser y no tanto en lo que hay que ser. ¿Por qué pensamos que quien ha podido vengarse es fuerte y, en cambio, quien ha perdonado es un blando?
La satisfacción personal nos impulsa hacia el buen trato con nosotros y con quienes nos rodean, resulta como un masaje que produce satisfacción de conciencia. Es contagioso de la misma manera que resulta contagioso el resentimiento y la venganza. Y ¿para qué? Para avergonzar a los sinvergüenzas y valorar a los humanos.
Recuerdo un día en el que un familiar hablaba de otro, referente a la “guerra” de ese entorno. La bondad no tiene porqué ser insolente ni acomplejada. El criterio personal y la fe en unos valores marcan la diferencia entre ser bueno y parecer bueno, se suele decir que tiene una capita de suave que se las trae, obviamente la persona que conoce el tema, pero es una evidencia que siempre habla quien debe de callar, y no porque tenga más que callar de lo supuestamente debido, sino porque no conoce toda la película, y lo poco que la conoce no es porque la halla visto sino por lo que le han contado desde una perspectiva interesada, no es la realidad pues por eso nuestros mayores usaban un refrán muy comprensivo cuando decían “en bocas calladas no entran moscas”, y otro que decían era antes de hablar cuenta al menos diez pues no te digo las que debes de contar antes de responder.
Y no hace falta hacer ruido para escuchar el silencio. Fuentes no tiene por qué ser menos listo por parecer soso o sin malicia, o viceversa, recuerdo su ayuda altruista en el homenaje familiar cuando le interesó. Vamos a valorar la inteligencia que se esconde tras la bondad de las personas.
Y para concluir este artículo, os voy ha contar que días pasados terminé de leer un libro Hornby, NicK referente a las gentes buenas y mas o menos era así. Katie Carr es madre de dos hijos, ejerce la medicina y le gustaría estar convencida de que es buena persona porque ayuda a los demás. En un viaje a Leeds, tiene una aventura con un hombre más joven que ella y a partir de ese momento todo su mundo se transforma en un mar de dudas. Y es que su cínico marido toma la repentina decisión de cambiar radicalmente y, tras una terapia, se transforma en un dechado de virtudes. Pero su enloquecida bondad no tiene freno y Katie se ve obligada a tomar el papel de cínica... Una mirada maliciosamente irónica sobre la vida familiar, la crisis de la mediana edad, la buena conciencia liberal y la obsesión por ser buenas personas, escrita por uno de los más agudos y divertidos cronistas de la Inglaterra contemporánea.
Nadie ve la viga en ojo propio y si la paja en ojo ajeno.
Publicado en el periodico TRFALGAR INFORMACIÓN el día28/03/2008
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Leonor dijo
Yo también he leído ese libro.
Una vida supuestamente ordenada, no entiende cómo ha llegado a esa situación, en la que se dispone a ponerle los cuernos a su marido con un hombre más joven que ella. Finalmente, la sangre no llega al río (aunque otros fluidos sí a otros sitios), y Katie comprende que no quiere divorciarse, tras lo que confiesa a su marido la infidelidad. Éste se marcha dos días a no se sabe dónde y vuelve totalmente cambiado. Tanto, que da mucho miedo.
1 Junio 2010 | 04:32 PM